Arresto domiciliario
Relato de ciencia ficción - Virus "Parasis" FINAL
El cierre de la saga "Virus Parasis". Tras sobrevivir a la emboscada en la base de avanzada y perder a sus compañeros, Lily regresa a Terminus arrastrando una mezcla de culpa, dolor y secretos. Bajo arresto domiciliario, se enfrenta a las preguntas de sus superiores mientras una verdad soterrada sobre el origen del virus Parasis emerge en forma de mensaje cifrado.
Relato completo
Habían transcurrido dos días desde que Lily regresó a la base Terminus. Se encontraba tumbada en la cama de su departamento en silencio. La estancia, pequeña, austera, estaba compuesta por un armario metálico donde almacenaba su ropa y un escritorio con una silla para trabajar en su holopantalla.Lily cerró los ojos, intentando relajarse. No obstante, los recuerdos del combate en la base de avanzada resonaban en su memoria: disparos, humo, la imagen de Daniel cayendo, el asalto a la sala de control. Había perdido a sus compañeros durante la misión; al dolor de esa pérdida se sumaba la muerte de su padre.
Cuando la compuerta de su departamento se abrió, la joven cadete volvió a la realidad con los ojos enrojecidos. Un soldado permanecía junto a la puerta sujetando un fusil Gauss con firmeza, mientras su compañero entraba en la estancia; sin pronunciar palabra, dejó sobre el escritorio una bandeja con una botella de agua mineral y una barrita proteica. A continuación, tras abandonar el habitáculo, activó la cerradura electrónica; esta iluminó el marco de la compuerta con un tono rojizo.
Lily respiró hondo, con la mirada perdida en el techo de su departamento. Los minutos transcurrían con lentitud mientras su mente volvió al momento de su regreso a la base, cuando hubo de explicar lo ocurrido a su comandante.
Estaba sentada en una silla metálica en el centro de una habitación, iluminada por una luz blanca brillante. Dos soldados permanecían de pie junto a la puerta, vigilando a la cadete.
El comandante Thompson, un hombre de mediana edad con un rostro marcado por las arrugas, entró en la sala con una holopantalla en las manos. Sus ojos azules, fríos, analíticos, se posaron en Lily mientras se sentaba frente a ella.
—Cadete, cuénteme lo ocurrido en la base de avanzada —dijo con voz autoritaria.
Lily tragó saliva; sentía su corazón latir con fuerza.
—Fuimos emboscados por mercenarios de la empresa Horizon. Entramos en la sala de control, ellos detonaron la puerta. Los disparos eran constantes. El capitán Ethan y el sargento Chris lograron abatir a algunos, pero…
Su voz se quebró al recordar la muerte del paramédico Daniel; se detuvo para respirar profundamente. Thompson inclinó la cabeza, esperando la continuación.
—Logré abrir la compuerta de acceso a la computadora central y comencé a copiar los datos de los experimentos científicos en un cristal —prosiguió, se esforzaba por mantener la calma.
El comandante realizó unas anotaciones en su holopantalla antes de continuar con el interrogatorio.
—¿Qué puedes decirme de los mercenarios? ¿Podrías describir al líder del grupo? —preguntó, mirando directamente a los ojos de la joven.
—No pude ver claramente su rostro —respondió Lily, con un nudo en la garganta, consciente de ocultar la verdad—. Fue todo muy rápido, humo por todas partes.
A pesar de sus intentos de parecer tranquila, sus manos temblaban en su regazo. El oficial observó el movimiento, sin embargo, no efectuó ningún comentario al respecto.
—¿Y el cristal de datos? —preguntó Thompson.
—Aquí está. Contiene cuanta información pude extraer antes de que la computadora fuera destruida —contestó la cadete mientras sacaba el cristal del bolsillo interior de su chaqueta y se lo ofrecía a su comandante.
—Has pasado por mucho, cadete. Aprecio tu valentía para conseguir estos datos —añadió Thompson; examinó el cristal antes de guardarlo en una caja de almacenamiento.
Lily intentó sonreír, pero angustiada por todo lo ocurrido, apenas curvó los labios.
—¿Recuerda algo más sobre lo sucedido en la base? —preguntó el comandante.
—No, señor. Eso es todo —respondió la cadete, sabiendo que su silencio sobre el encuentro con su padre en la base de avanzada era una verdad imposible de compartir.
—Muy bien, cadete. Puede retirarse por ahora a su departamento. Permanecerá en arresto domiciliario hasta terminar la investigación de lo ocurrido. Aproveche para descansar —concluyó Thompson antes de levantarse y dirigirse a la puerta, para dar por finalizado el interrogatorio.
Lily regresó de sus pensamientos cuando la holopantalla sobre el escritorio se encendió de repente. La luz azul del monitor parpadeaba suavemente; un mensaje comenzó a escribirse línea por línea, como si una mano invisible estuviera trabajando al otro lado.
—¿Qué demonios…? —murmuró la joven, mientras se levantaba de la cama con cautela.
En su mente, la cadete volvió al momento en el todoterreno, cuando iba conduciendo a través del paisaje desolado de Marte hacia la ciudad de Red City. Desvió su ruta: confiaba en su instinto y en la red de contactos de sus días como contrabandista.
Cuando llegó al locutorio de los muelles, camuflado como un pequeño café, sintió un nudo en el estómago. Entró en el local, buscando la figura familiar de su antigua amiga Roxy detrás del mostrador.
—Lily, no pensé volverte a ver después de tu traslado a la base Terminus —dijo Roxy, con cara de sorpresa ante la visita inesperada.
—Necesito tu ayuda. No debemos perder tiempo —susurró Lily, entregándole el cristal de datos.
El comandante realizó unas anotaciones en su holopantalla antes de continuar con el interrogatorio.
—¿Qué puedes decirme de los mercenarios? ¿Podrías describir al líder del grupo? —preguntó, mirando directamente a los ojos de la joven.
—No pude ver claramente su rostro —respondió Lily, con un nudo en la garganta, consciente de ocultar la verdad—. Fue todo muy rápido, humo por todas partes.
A pesar de sus intentos de parecer tranquila, sus manos temblaban en su regazo. El oficial observó el movimiento, sin embargo, no efectuó ningún comentario al respecto.
—¿Y el cristal de datos? —preguntó Thompson.
—Aquí está. Contiene cuanta información pude extraer antes de que la computadora fuera destruida —contestó la cadete mientras sacaba el cristal del bolsillo interior de su chaqueta y se lo ofrecía a su comandante.
—Has pasado por mucho, cadete. Aprecio tu valentía para conseguir estos datos —añadió Thompson; examinó el cristal antes de guardarlo en una caja de almacenamiento.
Lily intentó sonreír, pero angustiada por todo lo ocurrido, apenas curvó los labios.
—¿Recuerda algo más sobre lo sucedido en la base? —preguntó el comandante.
—No, señor. Eso es todo —respondió la cadete, sabiendo que su silencio sobre el encuentro con su padre en la base de avanzada era una verdad imposible de compartir.
—Muy bien, cadete. Puede retirarse por ahora a su departamento. Permanecerá en arresto domiciliario hasta terminar la investigación de lo ocurrido. Aproveche para descansar —concluyó Thompson antes de levantarse y dirigirse a la puerta, para dar por finalizado el interrogatorio.
Lily regresó de sus pensamientos cuando la holopantalla sobre el escritorio se encendió de repente. La luz azul del monitor parpadeaba suavemente; un mensaje comenzó a escribirse línea por línea, como si una mano invisible estuviera trabajando al otro lado.
—¿Qué demonios…? —murmuró la joven, mientras se levantaba de la cama con cautela.
En su mente, la cadete volvió al momento en el todoterreno, cuando iba conduciendo a través del paisaje desolado de Marte hacia la ciudad de Red City. Desvió su ruta: confiaba en su instinto y en la red de contactos de sus días como contrabandista.
Cuando llegó al locutorio de los muelles, camuflado como un pequeño café, sintió un nudo en el estómago. Entró en el local, buscando la figura familiar de su antigua amiga Roxy detrás del mostrador.
—Lily, no pensé volverte a ver después de tu traslado a la base Terminus —dijo Roxy, con cara de sorpresa ante la visita inesperada.
—Necesito tu ayuda. No debemos perder tiempo —susurró Lily, entregándole el cristal de datos.
Roxy asintió; comprendía las circunstancias y no pidió más explicaciones. A continuación, hicieron una copia del cristal en una consola escondida bajo la máquina de café. Lily se despidió para regresar a la base Terminus.
De vuelta al presente, la holopantalla mostraba el mensaje: «Tenemos parte de la información del cristal. El virus Parasis fue fabricado en secreto por la empresa Horizon».
Lily sintió un escalofrío recorrer su columna vertebral. Había rumores sobre experimentos ilegales, pero ver la prueba concreta de quien había fabricado el virus que estaba asolando el planeta Tierra la horrorizó.
La holopantalla mostró un último mensaje: «Mantente alerta. Te ayudaremos a salir de la base Terminus». Lily era consciente: no podía bajar la guardia. Sus superiores también iban a descifrar la información del cristal, posiblemente se desataría una guerra encubierta en Marte, entre el poder militar y el corporativo.
Lily sintió un escalofrío recorrer su columna vertebral. Había rumores sobre experimentos ilegales, pero ver la prueba concreta de quien había fabricado el virus que estaba asolando el planeta Tierra la horrorizó.
La holopantalla mostró un último mensaje: «Mantente alerta. Te ayudaremos a salir de la base Terminus». Lily era consciente: no podía bajar la guardia. Sus superiores también iban a descifrar la información del cristal, posiblemente se desataría una guerra encubierta en Marte, entre el poder militar y el corporativo.
FIN
Espero que te haya gustado esta serie de relatos
Un abrazo



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