lunes, 12 de enero de 2026

ASALTO EN LA BASE DE AVANZADA. Relato de ciencia ficción - Virus "Parasis" V

Asalto en la base de avanzada

Relato de ciencia ficción - Virus "Parasis" V


“Asalto en la base de avanzada” continúa la serie de relatos ambientados en Marte, dentro del universo del virus Parasis. En esta entrega, el grupo de marines, liderado por el capitán Ethan, se adentra en una base subterránea restaurada misteriosamente con tecnología moderna. La tensión se multiplica cuando, en plena operación para contactar con la base Terminus, son sorprendidos por un ataque inesperado.



Relato completo

    Los marines dejaron atrás la pesada compuerta y avanzaron con rapidez en fila india. Lily, situada al final del grupo, escaneaba cada rincón con minuciosidad. El pasillo era estrecho, sus paredes de acero reforzado le recordaban a la base Terminus. El sonido de sus botas resonaba en el metal. Al llegar a la sala de descompresión, Ethan levantó una mano para indicar que se detuvieran.

    —Al parecer han instalado un generador moderno aquí —dijo, señalando el dispositivo que emitía un zumbido vibrante.

    —Está claro, han reformado toda la base —afirmó Daniel, mientras observaba los paneles—. No han sido los rusos; la tecnología es igual a la nuestra.

    Lily notó el olor a desinfectante en el aire, un recordatorio de que este lugar estaba operativo. Las antiguas paredes soviéticas habían sido reforzadas, la estancia presentaba un aspecto más robusto y eficiente.

    —Descompresión en marcha —anunció Chris, tras presionar un botón en el panel de control.

    El ruido de la descompresión llenó la estancia y un humo verdoso los envolvió durante apenas un minuto. Al concluir el proceso, la puerta opuesta se deslizó hacia un lado; los marines avanzaron con presteza por el siguiente pasillo.

    Al llegar a la sala de carga se encontraron con cinco estaciones para rellenar el oxígeno de los trajes espaciales. Como en la sala de descompresión, la maquinaria era moderna, con pantallas digitales y luces parpadeantes.

    —Las estaciones de carga son iguales a las de la base Terminus —observó Chris, mientras los marines se quitaban rápidamente los trajes—. La corporación Horizon siempre nos suministra este tipo de tecnología.

    —¿Por qué habrán reformado esta antigua base de avanzada? —preguntó Ethan.

    —Deberemos averiguarlo —contestó Chris.

    El olor a metal y plástico nuevo invadía la estancia, los pitidos de las máquinas de carga resonaban en el aire. Lily se sintió aliviada al liberarse del pesado traje.

    —Tenemos media hora hasta que las reservas de oxígeno estén al máximo —informó Ethan—. Vamos a buscar la estación de control y enviar un mensaje a la base Terminus, con las coordenadas de entrada a la cueva, para que nos recojan.
    Los marines se movían con rapidez, con una formación precisa, coordinada. Dejaron los trajes en las estaciones de carga y avanzaron por el resto del complejo.

    Finalmente, llegaron a una puerta marcada con el símbolo de control. Lily la abrió con las ganzúas electrónicas; entraron en la sala. Pantallas y consolas de última generación llenaban las paredes de luces parpadeantes y gráficos en movimiento.

    —Vamos a enviar ese mensaje —dijo Ethan, avanzando hasta la consola principal.

    Lily se quedó junto a la puerta vigilando, mientras el capitán tecleaba en la computadora. Los pitidos y clics de las máquinas llenaban la sala cuando la cadete se fijó en otra compuerta en el lado oeste de la estancia, con acceso a la sala de la computadora.

    —Podríamos entrar a recopilar los datos de lo sucedido en esta base, para averiguar quién la ha reformado y por qué lo ha hecho —dijo Lily, señalando la compuerta.

    —Adelante —ordenó Chris, con un asentimiento de cabeza en dirección a la cadete.

    El zumbido del generador los ensordecía mientras Lily trabajaba con las ganzúas eléctricas para poder entrar en la sala de la computadora central. Súbitamente, el sonido de pasos apresurados llenó el pasillo de acceso.
    —¡Mercenarios! —gritó Ethan, mientras disparaba al cierre de la compuerta de la sala de control para ganar tiempo.

    Los marines se atrincheraron tras unos módulos con sus fusiles Gauss listos. El corazón de Lily latía con fuerza por la adrenalina, mientras intentaba abrir la compuerta.

    Un estruendo ensordecedor resonó cuando los mercenarios detonaron la puerta y destruyeron los paneles de control; frustraron así el intento de enviar el mensaje a la base Terminus.

    —¡Cubridme! —gritó Ethan; se asomó para abrir fuego e impactó a dos mercenarios.

    Los disparos se sucedían a un ritmo frenético, las balas de los rifles Gauss iban perforando las coberturas, enviando fragmentos de metal y plástico al aire. A Chris lo alcanzaron en el costado; cayó contra el módulo aullando de dolor.

    —¡Chris está herido! —gritó Daniel, deslizándose hacia él con un inyector curativo.

    Lily apenas podía concentrarse en su tarea mientras escuchaba los gemidos de dolor del sargento y el constante rugido de los rifles Gauss. Sentía el sudor frío corriendo por su frente, mientras giraba las ganzúas eléctricas en el cierre.

    —¡Mantente con nosotros! —suplicó Daniel al inyectar los nanobots en la herida de Chris.

    Con un esfuerzo monumental, el sargento se reincorporó; tras disparar, abatió a otro enemigo. Ethan mantenía el fuego de cobertura, pero no conseguía alcanzar a sus adversarios.

    Un mercenario lanzó una bomba, cuyo humo llenó la sala con una espesa nube gris. Lily sintió el pánico crecer en su pecho al perder de vista a sus compañeros por un momento. De repente, un disparo certero atravesó el humo; el cuerpo del médico cayó pesadamente al suelo.

    —¡Daniel! —gritó Lily, con voz temblorosa, antes de lograr abrir la compuerta de la sala donde estaba la computadora central.

    Ethan y Chris intentaban mantener la posición, pero la visibilidad era casi nula. Los disparos resonaban en la sala y los mercenarios aprovecharon el caos de la bomba de humo para avanzar. Lily se deslizó hacia la sala de la computadora central; cerró la compuerta tras ella.

    El sonido de los disparos y los gritos quedaba amortiguado, pero el eco del caos seguía retumbando en su mente. Sabía que debía actuar rápido. Rodeada de dispositivos avanzados y módulos, insertó un cristal azul en la consola para extraer la información de la base de avanzada.

Espero que te guste

Un saludo

No hay comentarios:

Publicar un comentario